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El miércoles 29 de agosto, Nuestra Bendita Madre en el Icono de Czestochowa en la peregrinación “De Océano a Océano” en defensa de la vida, llegó a la capital de República Checa, Praga. En la mañana, Nuestra Señora visitó una de las más grandes parroquias, la parroquia de Nuestra Señora Reina de la Paz, en Lhotka.

Ésta es una de las doce iglesias que fueron construidas por los católicos checos como acto de reparación por dañar la columna de la estatua de Nuestra Señora en la plaza de la ciudad antigua, en 1918. Las doce iglesias fueron construidas, como los doce pilares de la fe y como las doce estrellas que coronan a la Madre de Dios. En esta iglesia, encima del altar, se encuentra la estatua reconstruida de la Inmaculada Virgen, así como fragmentos de la columna en la que una vez estuvo el Camino a la Cruz, construido para celebrar el milenio de la diócesis de Praga. El difunto cardinal František Tomášek, primado de la República Checa, nombró este lugar “la protesta en contra de la autodestrucción de la humanidad, que puede entenderse como un llamado a preservar la vida, que fluye directamente desde el corazón”.

El punto más sobresaliente del día fue la celebración solemne del santo sacrificio en la iglesia barroca de san Ignacio de Loyola en la Plaza Charles, en Praga. El obispo Ladislav Hučko, vicario apostólico de la Iglesia Católica Griega, presidió la liturgia.

Gracias a la decisión hecha por el cabildo metropolitano de la catedral de san Vitus, el relicario, que contiene el cráneo de san Lucas el Evangelista, fue traído solemnemente a la bóveda de la catedral. Esta santa reliquia de san Lucas ha estado en Praga desde 1354. Es parte de los tesoros de san Vitus desde tiempos del emperador Carlos IV. De manera simbólica, Nuestra Señora, en su peregrinación por el mundo en defensa de la vida, se reunió con san Lucas.

La conexión del Icono de Czestochowa con san Lucas es muy estrecha. De acuerdo a la tradición, san Lucas cuidó de María y es el único evangelista que describe su vida. Era médico y por lo tanto cuidaba a los hombres y salvaba vidas. Es considerado, incluso, quien escribió sobre una tabla de madera, perteneciente a la Sagrada Familia, el Icono de Czestochowa.

El obispo L. Hučko recordó en su homilía nuestro deber de optar por una posición valiente en defensa de la vida y del matrimonio. Hizo notar que como resultado del ataque global de la cultura de la muerte, lo que hoy necesitamos es una civilización global de la vida, apoyado por oraciones a nivel mundial.