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Por el Padre Peter West

(Zenit.org) – mientras escribo esto, un pequeño grupo de misioneros pro-vida está manejando por las vastas y desoladas llanuras de Siberia, en una peregrinación histórica a través de Asia y Europa.

El 14 de junio, la peregrinación salió del puerto de Vladivostok en la costa del pacífico en Rusia, con una réplica del famoso Icono de Nuestra Señora de Czestochowa. El Icono será venerado por cientos de miles a lo largo de las ocho zonas horarias de Rusia, y eventualmente recorrerá Europa hasta Fátima, en Portugal, y con la esperanza de que en el verano del 2013 llegue a Estados Unidos.

¿Qué motiva a este pequeño grupo de creyentes para llevar a cabo este largo y potencialmente peligroso viaje en lo que se ha llamado “De Océano a Océano” Campaña Internacional en Defensa de la Vida? La peregrinación del Icono, dirigido por una colisión entre líderes católicos y ortodoxos, que incluye a Lech y Ewa Kowaleski de Vida Humana Internacional de Polonia, es una respuesta a casi un siglo de la legalización del aborto en Rusia, y como victoria sobre la cultura de la muerte alrededor del mundo entero. Los peregrinos creen que esta victoria por la vida podrá lograrse con la intercesión de María, la Madre de Dios.

Tanto la Escritura como la historia de la Iglesia están llenas de precedentes para este extraordinario evento. En el libro de Josué, leemos que los judíos cargaron el Arca de la Alianza a la batalla (Josué 3, 3-6). Por tradición, la Iglesia nos dice que la Madre de Cristo es el Arca de la Nueva Alianza, a quien debemos llevar, como el Arca, a la batalla. En efecto, algunos Padres de la Iglesia, como los eruditos originales del Antiguo Testamento, nos ayudan a entender por qué María es conocida en la Iglesia como el Arca de la Nueva Alianza. San Ambrosio, por ejemplo, escribió:

“El Arca contenía las Tablas de la Ley; María contiene en su vientre al Heredero del testamento. El Arca llevaba la Ley; María contiene el Evangelio. El Arca hacía que la voz de Dios se escuche; María nos entregó la Palabra de Dios. El Arca brillaba con el oro más puro; María brilla tanto interna como externamente con el resplandor de su virginidad. El oro con el que se adornaba el Arca venía del interior de la tierra; el oro con el que María brilla sale de las minas del Cielo”. (Serm. xlii. 6, Int. Opp., S. Ambrosio)

A lo largo de la historia, los fieles han pedido la asistencia de la Santísima Virgen María para alcanzar la victoria en tiempos de batalla cuando menos probabilidades habían de ganarla.

En 1571, cuando el Arzobispo de México escuchó que Europa estaba siendo amenazada por los turcos, envió una réplica de Nuestra Señora de Guadalupe al Papa Pio V. El Papa entregó la imagen al Almirante Andrea Doria, quien la llevó a batalla en una nave a Lepanto. El 7 de octubre de 1571, las fuerzas cristianas derrotaron la mayor fuerza naval turca y salvaron a Europa de la invasión.

En 1812, los rusos llevaron el icono de la Reina Madre de Dios a batalla cuando Napoleón y su ejército se dirigían a invadir Rusia. Un siglo después, el 1 de marzo de 1917 una piadosa viuda de nombre Eudocia recibe una revelación de la Santísima Virgen María para que busque el icono, que había desaparecido por muchos años. Al día siguiente, a la misma hora en que el Zar Nicolás abdicaba el trono, es decir, tres de la tarde del 2 de marzo, el icono fue hallado en el sótano de una casa en el poblado de Kolomenskoye, a las afueras de Moscú. Muchas personas comenzaron a venerar el icono y los milagros de sanación comenzaron a ocurrir, aun cuando lo que se conoció como la Revolución de Octubre se lanzara en contra de los zares reinantes de Rusia. Eudocia, después de otra visión, dijo que la Madre de Dios le había comunicado que si el icono marchaba siete veces alrededor del Kremlin, éste no caería. Pero solo alcanzaron a realizar una vuelta antes de que los disparos se oyeran. Los bolcheviques capturaron el Kremlin, marcando el comienzo del siglo más oscuro para Rusia.

El Icono de Nuestra Señora de Czestochowa tiene una historia fascinante. La tradición cuenta que san Lucas, el evangelista, “escribió” él mismo el icono de Nuestra Señora de Czestochowa en una tabla de ciprés en la casa de la Sagrada Familia. El Icono fue robada por ladrones husitas anti-católicos en 1430, que la acuchillaron y trataron de quemar, tanto así que hoy en día es conocida como la “Virgen Negra”. En un sentido, ella es el símbolo de Polonia, cicatrizado pero perseverante en la fe.

Nuestra Señora ha intercedido por el pueblo polaco muchas veces a lo largo de la historia. Sólo un ejemplo más actual. Del 1 al 7 de mayo de 1979 muchos polacos vivieron lo que fue conocido como “El cerco de Jericó”. En el Santuario de Nuestra Señora de Czestochowa ellos rezaron continuamente rosarios para que el Partido Comunista del gobierno relaje sus restricciones en la visita del Papa Juan Pablo II a su pueblo natal. El 7 de mayo, el gobierno polaco inesperadamente cedió y retiró los principales obstáculos que impedían la visita del Papa. El Beato Juan Pablo II encendió una llama con su valiente proclamación del Evangelio “detrás de las líneas enemigas”. La visita del Papa fue el comienzo de la mayor revolución pacífica del siglo, haciendo caer al comunismo en la Unión Soviética y en toda Europa del Este.

Rusia se enfrenta a enormes dificultades nuevamente. Problemas de su propia creación. En 1920, Rusia fue el primer país en legalizar el aborto sin motivo alguno. José Stalin lo volvió ilegal en 1936, no por respeto a la vida humana, sino porque veía que estaba debilitando a su nación, diezmando la población de Rusia junto con la guerra, las diversas purgas y la hambruna de muchos. Poco después de su muerte, en 1954, el aborto fue nuevamente legalizado y el número considerado de bebes perdidos fue impactante, alcanzando 5,6 millones de abortos en 1964. El aborto es la principal forma del control de natalidad en Rusia, aunque los niveles están cediendo (todavía a un ritmo muy alto, algo menos del 40% de todos los embarazos terminaron en abortos en el 2010).

Pero ahora, otra vez Rusia sabe que tiene un problema. Su población continúa declinando a una velocidad alarmante. El porcentaje total de fertilidad en las mujeres rusas fue históricamente baja en 1999 con 1,16. Para 2010 subió un poco a 1,59. Incluso el Presidente Vladmir Putin, ha animado a las familias rusas a que tengan más hijos ofreciendo incentivos económicos. A pesar de eso, sus políticas han tenido poco efecto.

En este contexto de colapso demográfico, algunos fieles han volcado sus ojos a la Madre de Dios. Esto es apropiado ya que el Beato Papa Juan Pablo II, en su encíclica Evangelium Vitae, que él llama “centro de todo mi Magisterio Pontificio”, termina con una oración a la Bendita Virgen María por la victoria sobre la cultura de la muerte.

Nuestra Señora bajo el título de Nuestra Señora de Czestochowa, es venerada tanto en el Oriente como en el Occidente. El icono llegó a Vladivostok el 11 de junio y fue venerado en diferentes iglesias, incluida la Catedral de san Nicolás. Un buen número de fieles acompañó a la Santísima Virgen con oraciones y asistiendo a conferencias con temas pro-vida, que serán parte importante de la misión a lo largo de la peregrinación.

Frente al icono, el Arzobispo Aleksandr Talko, Jefe del Departamento de Beneficencia de la Iglesia y Servicios Sociales de la Jerarquía de Vladivostok, ofreció una oración. El padre Aleksandr dijo: “Durante los días que el icono de Czestochowa permanezca en Vladivostok, se elevarán oraciones ante el milagroso icono, solicitando a la Madre de Dios que fortalezca los lazos familiares”.

El hecho de que los líderes Ortodoxos están trabajando en conjunto con los Católicos Romanos para coordinar la histórica peregrinación por Europa y Asia, no es poca cosa. Oramos para que nuestra devoción compartida a la Santísima Virgen María sea una ocasión para construir el respeto mutuo, y de esta manera colaborar en esfuerzos futuros para promover la fe, la vida y la familia.

Por favor, recen con nosotros para que Dios bendiga los esfuerzos de este pequeño grupo de misioneros y para que Nuestra Bendita Madre despierte a las personas en todos los lugares que Ella visita para que estén abiertos a la vida, al matrimonio y a la vida en familia.

Visite la página web de “De Océano a Océano” Campaña Internacional en la Defensa de la Vida, para mayor información sobre los avances de esta histórica peregrinación.

Este artículo fue publicado primeramente en Zenit.org y transcrito con permiso.

El padre Peter West es vicepresidente para las misiones de Vida Humana Internacional, la organización pro-vida más grande, que coordina la peregrinación De Océano a Océano del Icono de Nuestra Señora de Czestochowa.

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